como el humilde ahorro de una honesta sirvienta
en mis manos contemplo estos cincuenta años.
El tiempo se derrama otra vez sobre un cauce
invisible que siento cada tarde más próximo.
Casi no vale nada, casi no tiene nombre
esta breve riqueza que mis ojos vislumbran
pero aquí queda el día
extraño que supiste
que bastaba la tierra y hay tanta soledad
que hasta guardan silencio
las voces que renacen.
No añoro la destreza para indagar que tiene
la juventud, yo apenas
siento nada distinto a mi pasado.
Pero una breve dicha se abre paso en silencio
entre las dulces fauces del ocaso encendido,
se abre paso y proclama
sobre el pecho que agita
la paz de la derrota
...
en mis manos contemplo estos cincuenta años.
El tiempo se derrama otra vez sobre un cauce
invisible que siento cada tarde más próximo.
Casi no vale nada, casi no tiene nombre
esta breve riqueza que mis ojos vislumbran
pero aquí queda el día
extraño que supiste
que bastaba la tierra y hay tanta soledad
que hasta guardan silencio
las voces que renacen.
No añoro la destreza para indagar que tiene
la juventud, yo apenas
siento nada distinto a mi pasado.
Pero una breve dicha se abre paso en silencio
entre las dulces fauces del ocaso encendido,
se abre paso y proclama
sobre el pecho que agita
la paz de la derrota
...
3 comentarios:
Ese vals de derrota, tu más cierta victoria.
(J.L. Panero).
Abrazo
Y simultáneamente, el tiempo que nos vence, conforma la materia de esta victoria momentánea que es la vida.
Estupendo el poema.
Un abrazo.
En un vaso casi lleno de agua, he puesto una bolsita de papel conteniendo un tesoro. Acciono hasta el minuto el mando del microondas y pasados los primeros treinta segundos, en volutas mágicas y despaciosas, comienzan a desprenderse de la misma todas sus riquezas. Esencia del poema que nos regalas.
Celebro tu vuelta.
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