viernes 18 de diciembre de 2009

Ausencia

Sentí que algo faltaba al entrar en la alcoba.
Sin embargo, todo estaba en su sitio.
Las pequeñas riquezas
que solo identifica el que las hizo
riquezas, valiosos
objetos de la infancia que seguía
prendida débilmente de aquel cuarto.
Sí, todo estaba en su sitio.
Hasta una breve nota que se abría

trabada con un peso en la mesilla.
Ahora sé que algún tiempo
no quise adivinarlo.
Lo supe cuando entré: Ya te habías ido.
Por eso lo dejaste todo en orden.
Si volvieras ahora
serías un extraño.

3 comentarios:

Á.V. dijo...

Hermoso poema, Jesús. Muy tuyo. Y esto es un elogio. Abrazos.

Jesus María García Calderón dijo...

Muchas gracias por tu amabilidad. Un fuerte abrazo

francisco aranguren dijo...

Siempre vuelve un extraño. Recuerdo mi vuelta a casa, tras los años de estudio. Somos extraños cuando volvemos. Cómo recuperar la amistad que fue, el encanto de esas noches sevillanas...Ser un extraño, dejar un hueco, recordar una ausencia...eso es la vida.

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