como el humilde ahorro de una honesta sirvienta
en mis manos contemplo estos cincuenta años.
El tiempo se derrama otra vez sobre un cauce
invisible que siento cada tarde más próximo.
Casi no vale nada, casi no tiene nombre
esta breve riqueza que mis ojos vislumbran
pero aquí queda el día
extraño que supiste
que bastaba la tierra y hay tanta soledad
que hasta guardan silencio
las voces que renacen.
No añoro la destreza para indagar que tiene
la juventud, yo apenas
siento nada distinto a mi pasado.
Pero una breve dicha se abre paso en silencio
entre las dulces fauces del ocaso encendido,
se abre paso y proclama
sobre el pecho que agita
la paz de la derrota
...
en mis manos contemplo estos cincuenta años.
El tiempo se derrama otra vez sobre un cauce
invisible que siento cada tarde más próximo.
Casi no vale nada, casi no tiene nombre
esta breve riqueza que mis ojos vislumbran
pero aquí queda el día
extraño que supiste
que bastaba la tierra y hay tanta soledad
que hasta guardan silencio
las voces que renacen.
No añoro la destreza para indagar que tiene
la juventud, yo apenas
siento nada distinto a mi pasado.
Pero una breve dicha se abre paso en silencio
entre las dulces fauces del ocaso encendido,
se abre paso y proclama
sobre el pecho que agita
la paz de la derrota
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